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07 noviembre 2009

Naaaaaada de adoctrinamiento.

Ya tiene cierto tiempo, y probablemente el protagonista de este video ya tenga bigote y pelitos en los los "kinder".
Pero es un gustazo escucharle:



Al final no tengo claro si es un niño, o un loro. Lo que si me queda claro es que, efectivamente, no es pariente de un mono.
Pero resulta taaaan moooono... que nadie lo discutiría.
O argo

10 mayo 2008

Qué cruz!


Esto que a continuación reproduzco lo he sacado de una página cristianísima:

“La Audiencia Provincial de Madrid considera que el vídeo ‘Todo es Vanidad. Homenaje a Javier Krahe’, emitido en el programa Lo + Plus de Canal Plus el 15 de diciembre de 2004, en el que se mostraba como “cocinar un Cristo” sí hiere los sentimientos religiosos.

Así, la Sección Decimoquinta de la Audiencia da la razón razón al Centro de Estudios Jurídicos Tomas Moro al resolver, con fecha 22 de abril de 2008, “que se reciba declaración en concepto de imputada a la directora del programa y a aquellos que hayan tenido responsabilidad directa en la presentación de dicha grabación”.

La resolución se basa en el hecho de que “esa escena, y los comentarios que la acompañan, pueda ser catalogada, indiciariamente, como un escarnio –en el sentido contemplado en el tipo penal- de la creencia de la Resurrección que sostiene la religión católica, y puede por tanto ofender el sentimiento religioso de los ciudadanos que son fieles seguidores de esa religión”.

En la resolución de la Audiencia Provincial se describen de esta manera las imágenes emitidas en Canal Plus: “La escena aparecida en televisión muestra cómo una persona desprende el cuerpo de Cristo de una cruz, lo deposita en una fuente, lo unta con mantequilla y lo introduce después en el horno de una cocina, al mismo tiempo que se hace el siguiente comentario: ‘se deja tres días dentro del horno y sale solo’, frase que se ve acompañada de una imagen del Cristo saliendo del horno arrastrado por un hilo”.

La reacción a lo que indudablemente se podía considerar como un delito de “ofensa a los sentimientos religiosos” de los católicos, previsto en el Código Penal en su Art. 525.1, no se hizo esperar. “

En la página en cuestión están que no caben de gozo.

Totalmente deplorable y absolutamente inadmisible: a los señores de la audiencia se les olvidó incluir que el cristo es depositado en una fuente de cristal vulgar, SOBRE UN LECHO DE CEBOLLAS CORTADAS, y que se deja en el horno, pero no un fuego ardiente tal como el infierno (ya saben aquel lugar donde irán a parar todos aquellos que los cristianos decidan, es decir todos aquellos pecadores que no piensen como ellos) sino a un fuego MODERADO, durante tres días. Que, quieras que no, ambos lapsus debieran considerarse como atenuantes.

Como resulta que es delito no voy a poner enlace ninguno, no vaya a ser que algún católico se ofenda (que los hay), pero si voy a decir que si pones en el youtube las milagrosas palabras “cocinar un cristo”, el vídeo pecaminoso y delictivo te sale y vas tú y lo miras. Si te ofende es cosita tuya.

En el fondo no hago otra cosa que dar publicidad al dichoso vídeo (que ni es gracioso ni nada) igual que la cristianísima página.

De todas formas, últimamente, los cristianos en general se ofenden con mucha facilidad.

Eso si, no les ofende:

el saltarse la ley a la torera,

el discriminar a sus propios creyentes,

el tener en nómina a elementos como Jiménez Losantos, don Fedeguico , al (ex)terrorista y ¿escritor?, revisionista histórico y colaborador en blogs Moa, don Pío, o al todólogo Vidal, don César,

el encubrir pederastas (véase a la "arcimonse" de Madrid -si hombre, el de la sobrina que enseña las tetas-, por cierto ¿éso no es delito?, lo de enseñar las tetas no, lo de acoger y esconder pederastas)

el costearse campañas publicitarias radiotelevisivas, para que los paganos, los de hacienda, les pongamos la cruz a cuestas… (creo que esa campaña la pagamos todos los españoles que el año pasado pagamos impuestos, pero nada, que debe de costar poquito, como cierta capa púrpura de cinco metros que cierta monse toledana, Cañi, para los amigos, se ciñó no hace mucho y que se la portaban -la capa- seis diáconos), y un largo etecé que me da mucha pereza enumerar.

Total. Que ni reírte vas a poder sin que se sientan ofendidos. Mártires ellos.

Menuda tropa. Que dijo el otro.


29 noviembre 2007

Por favor, sin discutir.

Creo que fue aproximadamente hace uno o dos años, o a lo mejor hace sólo un par de años, durante una etapa de indolencia especialmente larga, que me tropecé con un libro de título curiosísimo: “Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón. Introducción al pensamiento subversivo”, (Siglo veintiuno de España editores).

El autor es un catedrático de filosofía, vienés, talmente como el Danubio azul, que tiene por gracia Hubert Schleichert.

Me lo leí. Por supuesto. Pero, la época de indolencia, o, simple y llanamente, la indolencia, era mucha, y, pues eso, que no me enteré de nada. Incluso me aburrí durante su lectura. Acabé el libro con un mal regusto. Con muchos remordimientos.

Este año, me he dado otra oportunidad, y la cosa, realmente ha cambiado.

Incluso voy a confesar que me ha abierto los ojos un poquito y he visto la luz, y que tal vez dentro de poco vuelva a releerlo.

Así, de primeras y sin hacer un análisis. Ni muy ni poco exhaustivo. Parece estar dividido en partes dos.

Durante la primera, te va explicando o enseñando, las trampas lógico-argumentales que todo buen fanático y/o manipulador puede y debe utilizar, como por ejemplo: el principio de generalización y el argumento de excepción, los principios de justicia o igualdad, el de la slippery-slope (por mal nombre también conocida como “pendiente resbaladiza”), la argumentación a majore, o a minore, el argumento ad temperantiam, o el argumento ad hominem.

Hay muchísimas más trampas argumentales, que yo, pobre mortal ignoraba, y sinceramente, aún ignoro, porque conocerlas implica un ejercicio volitivo que realmente no sé si estoy dispuesto a llevar a cabo.

Todo buen manipulador debe de conocerlas, sin embargo, y casi todos los ovejiles seguidores de los mismos las utilizan como loritos reales que quieren una galleta, sin saber qué es lo que están haciendo.

Esperemos que estos manipuladores no las conozcan exhaustivamente, aunque es una esperanza vana. Me temo. Algunos de ellos tienen mucha experiencia acumulada, yo diría que incluso a lo largo de dos mil años, o más.

El vienés, talmente como el café, expone ejemplos históricos con los que trata de aclarar su discurso, que, como buen filósofo, a veces se aparta un poquitico del discurso del común de los mortales. Pero el “muchacho” explica bien, y al final, uno acaba por entenderlo.

En la segunda parte, explica, enseña, cómo ha de enfrentarse uno ante un energúmeno de esos que los librepensadores califican normalmente como fundamentalistas, corriendo el riesgo de que también se lo apliquen a ellos, por supuesto incorrectamente y haciendo un ejercicio de espuria libertad.

Decía, cómo enfrentarse ante un energúmeno de ésos: no cayendo en sus trampas argumentales; no separarse ni un ápice del discurso contrario y utilizar los trozos del mismo que nos sean útiles para devolvérselos convenientemente bañados en la subversión más total que existe: el humor.

Total, no le vas a convecer… De momento.

Pues, sí, al final hasta te ríes un poquito, tampoco mucho, sin pasarse ni nada.

Como resumen, debo decir que he sacado varias cosas en claro, pero tal vez lo más importante, y por lo que la lectura de este libro me ha resultado interesante y además, incluso, recomendable, es el no discutir, no perder el tiempo argumentando con alguien que está negando sistemáticamente la validez de tus principios argumentativos.

El autor lo explica mejor, claro, y más culto, porque incluso lo dice en latín: “Contra principia negantem, non est disputandum”.

Sin embargo, creo que se le entiende perfectamente.

Y tiene toda la razón. (No seré yo quien se la quite).

La única salida es no apartarse ni un poquito de la objetividad, usar de su “argumentación”, y procurar pasar un buen rato.

Porque en realidad, “lo que se cree sin argumentos tampoco puede refutarse concluyentemente con argumentos”.

Un buen tipo, este vienés, talmente como el tercer hombre. O argo.


25 junio 2007

Lobby púrpura atacando de nuevo...

Pues resulta que me he tropezado con esta perla:




a ver que os parece.

25 abril 2007

Con un dios de ventaja

No sé como fue pero hace poco me encontré leyendo algo escrito por Richard Dawkins. Desde que leí "el relojero ciego" admiro a este señor por su pensamiento incisivo y claro. Con su habitual sencillez de prosa me hizo reflexionar (de nuevo). La tesis en este caso es muy simple: "somos ateos de la mayoría de los dioses de la Humanidad".

En la actualidad no encontramos que nadie adore a dioses como Zeus (acusativo Días, genitivo Díos) o Poseidón, Cronos, Hermes... No hablemos ya de otros dioses aún más antigüos. Olvidados. Sin embargo, la Humanidad los adoró durante miles de años, se les hicieron sacrificios, fueron depositarios de las penas, de los anhelos de miles de personas. Sin embargo, ahora ya no existen, somos ateos de esos dioses. ¿Cuál es el auténtico? y ¿qué nos hace pensar que el actual es el bueno? Los que se empeñan en convencerme de la existencia de un Dios Todopoderoso recurren en ocasiones a los miles de años de fe, a los millones de personas que tienen fe. Si es por tiempo, creo recordar que antes estaba Amón Ra y también fue adorado por mucha gente, sin embargo eso no me hace creer en él.

Esta gente me tacha de ateo y sí, tienen razón, no creo en ningún dios. Ellos tampoco creen en la mayoría de los dioses de la Humanidad y tampoco se lo reprocho, es lo normal; y, parafraseando a Dawkins, aún no se han dado cuenta de que soy tan ateo como ellos, sólo les llevo un dios de ventaja.