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27 noviembre 2008

Si soy legal... soy gilipollas

He visto por ahí que nuestro querido Gobierno se empeña en llamarnos piratas a todos los internautas comparándonos con lo que pululan por somalia. Nos han colocado una página web en www.siereslegalereslegal.com que no tiene desperdicio... entre otras cosas me he encontrado lo siguiente:
Me descargué de Internet una película que supuestamente era una exitosa e inocente película de animación por ordenador que acababan de estrenar en el cine. Fui a verla con mi sobrina y cuando la puse en el DVD del salón cuál no fue mi sorpresa cuando apareció una secuencia de alto contenido sexual y explícitamente pornográfico. Mi cuñada estuvo varias semanas sin hablarme.
Hay que ser gilipollas para no probar antes lo que te descargas. Fue la primera "opinión" que me encontré allí y pensé (sinceramente) que sería la única o por lo menos una excepción. Pero me he entretenido en leer un poco más para descubrir que las opiniones inteligentes son lo que falta. Hay una cantidad de gansadas y estupideces tales que me parece mentira que piensen que somos gilipollas.

Lanzan una pregunta muy curiosa: ¿a quién daña la piratería? Hecha así, la primera respuesta que se me ocurre es: a los barcos que navegan por el Índico. Lo segundo es: a los autores no. Y me explico haciendo especial hincapié en la música que es a la que dedican más espacio.

Cuando nuestros antepasados usaban taparrabos ya existía la música, pues la música es un elemento natural e inherente con la condición humana. Antes de que se pudiera registrar y reproducir el sonido. Cuando a principios del siglo pasado empiezan a aparecer discos, éstos se distribuyen como promoción de los artistas, muestran el arte para que la gente acuda a su ejecución en directo (que es de lo que han vivido siempre los músicos). Al rededor de este hecho aparece una industria que lo que comercializa no es música, son copias.

Lo que les ocurre es que la tecnología avanzó creando un nicho de negocio, pero no se ha parado. La tecnología ha seguido avanzando e igual que apareció la posibilidad de hacer copias con un proceso más o menos costoso, ahora ha conseguido que hacer copias tenga un valor virtual de 0 euros. Y esa industria que (repito) no aporta nada, no crea nada, sólo copia y vende las copias, se resiste a adaptarse. No se dan cuenta de que no podrán hacer nada, si no se adaptan desaparecerán. Si en lugar de gastar ingentes cantidades de dinero en insultar a sus potenciales clientes invirtieran una décima parte en pensar a qué dedicarse de ahora en adelante, ya habrían encontrado una manera de pervivir sin hacer tanto el capullo y sin perjudicar al 99% de la población. Lo que me molesta de esta campaña es que también la pago yo, como el canon.

No tienen futuro en sus reivindicaciones porque nos están mintiendo. La copia no es piratería, ni perjudica a la producción musical. El arte o la creación se seguirá produciendo y los usuarios pagaremos sus costas. Lo único que ha hecho internet es que ya no es necesario pagar por obtener una copia.

Están dando palos de ciego, porque ven que no pueden pararlo. Internet se creó para compartir información, primero entre universidades, luego entre todas las personas del mundo. Tampoco pueden ponerle puertas, aunque lo intenten con medidas fiscalizadoras como obligar a las operadoras a cortar la conexión al que copie. Ya lo intentaron en Bélgica y al final la operadora afirmó que es imposible hacerlo sin saltarse la ley que les obliga a mantener la confidencialidad y privacidad de las comunicaciones personales.

Dicho de otro modo: todo esto viene por que hay una industria que quiere seguir ganando ingentes cantidades de dinero por tener la exclusividad de hacer copias del trabajo de los artistas. El problema que se les plantea es que ahora todos tenemos en casa la tecnología suficiente para gestionarnos nuestras propias copias de calidad y no estamos dispuestos a pagarles por algo que podemos hacer nosotros. La historia les ha sobrepasado y se escudan en los artistas, los sacan de pancarta e incluso a algunos les tienen convencidos de que copiar es malo (pero sólo porque ellos viven de las copias).

22 marzo 2007

El capital de la cultura

Hoy he visto a la señora ministra de cultura en la tele afirmar que el "canon de las bibliotecas" no lo pagará el ciudadano, que en último caso lo pagará el Ministerio. Me he quedado sin palabras: ¿Esta señora quién piensa que le paga el sueldo? ¿Es ella sola o todos los políticos son tan estúpidos? ¿De dónde cree que sale el dinero del Ministerio?

A parte de que la medida es otro paso atrás en el derecho a un difusión libre de la cultura. El canon es una medida estúpida que fomenta todo lo contrario de lo que pretende. De hecho, sólo he visto alegrarse a las sociedades recaudatorias de dichos derechos. Los demás colectivos, incluídos los autores, están en contra.

El dinero que las bibliotecas tengan que abonar por dicho concepto es dinero que no pueden emplear en la compra de más libros. Lo normal es que reduzcan la compra de los de menor tirada, es decir, los de los autores que menos venden. Y para los que más venden y pueden vivir de ello, la cantidad de dinero recaudado será despreciable. Además, las bibliotecas estarán pagando dos veces los derechos de autor, una cuando compran el libro y otra cuando lo prestan.

Cierto es, que todo ello es una imposición de la "Europa de los Mercaderes" en la que hay que pasar por caja para cualquier cosa. Sin embargo, los holandeses estaban en la misma coyuntura y han decidido pasar de aplicar el canon. Afirman que con el de los CD/DVD tienen ya bastante.

Aquí, como somos más papistas que el Papa pues así nos va. Nos van aplicar el canon hasta en los bolígrafos, los lápices de colores y los folios en blanco, que son unos artefactos diabólicos diseñados para "robarle" sus derechos a los autores... Las comillas en robarle son intencionadas. En las palabras se manipulan los hechos: cuando robas algo el propietario deja de tener acceso a su propiedad (que no es el caso), un pirata asalta barcos asesinando a la tripulación para quedarse con el botín (que tampoco es lo que hace la gente que comparte música o información a través de la internet)...

Cuando se reunieron representantes de la industria tecnológica y los de los autores para tratar el tema no llegaron a ningún acuerdo. Era lo lógico, los autores pretenden gravar en porcentajes altísimos dispositivos y medios. De hecho, en algunos casos, la cantidad destinada al canon supera el valor del objeto en sí, hasta el punto de conseguir que ya no haya ninguna empresa española que fabrique CD's y DVD's vírgenes. Han cerrado porque sus productos, ahogados por el canon, no eran competitivos. Lo grave es que los ministerios de industria y cultura tampoco llegan a ningun sitio y han tenido que delegar en Presidencia la decisión. Es decir, dos miembros del mismo Gobierno, del mismo signo político, no se ponen de acuerdo sobre qué es lo mejor (o lo menos malo) para este país... y se quedan tan anchos. Me temo que retrasarán dicha decisión hasta que pasen las elecciones municipales, que eso sí es más interesante que defender nuestros derechos y administrar nuestros dineros.

En vista de lo cual, y puesto que con la música decidí hace tiempo que no iba a comprar ningún disco más, ahora me planteo si no tendré que hacer lo mismo con los libros. Es decir, si presuponen que voy a realizar copias para uso propio y por eso debo pagar los cánones (por disco duro, por ordenador, por dispositivo mp3, por grabadora de CD/DVD, por cada CD y DVD, por equipo reproductor, por cámara de fotos, por la memoria de la cámara, por el teléfono móvil...) lo normal será que yo me haga mis copias legales, para uso particular. Si no, sería como pagar la entrada de un espectáculo al que no voy a ir porque quiero ser bueno y acostarme pronto.

¿Pretenden que les felicite y esté de acuerdo en defender sus derechos mientras ellos me niegan y atentan contra el más básico de los derechos democráticos: la presunción de incencia?